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EL AMOR DE DIOS A TRAVÉS DEL CORONAVIRUS

A lo largo de la historia de la humanidad se han presentado diferentes tiempos de crisis por enfermedad. Hoy en día el Coronavirus está azotando el lugar donde vivimos generando una ola de cambios que van desde miles de muertes a graves problemas económicos, por tanto, es importante preguntarnos ¿Cómo un Dios de amor puede permitir la Covid-19 y amar a su creación a la misma vez?

Debemos de considerar que el amor de Dios, según la Biblia, es incondicional, infinito, duradero y demostrable. Estudiando los diferentes conceptos de amor bíblico podemos encontrar que el principal principio de su amor es la entrega y el sacrificio, no obstante, esto no quiere decir que Dios viva constantemente entregando su vida por nosotros o, mejor dicho, el concepto de amor que tenemos de Dios hacia la humanidad es de idolatría y no de amor, realmente.


Explicaremos este primer punto con una simple analogía, como padres no podemos no amar a nuestros hijos, parte de nuestro amor hacia ellos es el cuidado que les damos frente a circunstancias que les puedan hacer daño, de tal modo que, si nuestro hijo busca suicidarse, y para él es esto algo bueno, estaremos dispuestos a resondrarlo y corregirlo, tratando de cambiar este pensamiento y conducta negativa.

Nuestro concepto de amor es limitado, un reconocido autor nos ilustra en el siguiente texto:

Pero el amor y la justicia no son términos contradictorios. En realidad, no se puede tener uno sin el otro.

El amor de Dios es para nuestro bien. Si no hay justicia, el pecado se vuelve incontrolable, y causa dolor y sufrimiento. Nadie piensa que un juez ama a la gente si se niega a castigar a un criminal. (Stanley, 2016).

El ser humano sólo aprecia el amor de Dios cuando le conviene, y su justicia, cuando le conviene también, se centra específicamente en los beneficios que en nuestra propia percepción son los correctos, y no en los beneficios verdaderos que provienen de una mente omnisciente. El amor de Dios es un amor completo, la corrección y justicia son parte de él y no puede la una vivir sin la otra. Pr 3:12.

Otro comentario que nos ayuda a comprender esta relación entre su amor y su justicia, está en el siguiente texto:

Muchas personas no pueden entender cómo un Dios de amor puede ser, al mismo tiempo, un Dios que castiga a los pecadores. Pero la ira de Dios no es incompatible en absoluto con Su amor, sino que emana de su amor. Alguien que ame a los niños no puede permanecer indiferente ante aquellos que les hacen daño. (Michelén, 2012).


No sólo el amor de Dios es compatible con su justicia, tal como menciona el Dr. Stanley, sino que la justicia es resultado, producto y evidencia de su amor. En relación, entonces con nuestra realidad, la humanidad está experimentando el amor inmerecido de Dios a través de la corrección de esta, usando esta pandemia como instrumento de su justicia.

Otra gran muestra de amor de Dios hacia nosotros a través de la pandemia no es sólo amor a través de la corrección sino también la enseñanza que deja la corrección. Tal y como ha sucedido a lo largo de la historia, el crecimiento y mejora de la humanidad ha tenido una fuerte relación con las duras enseñanzas que ha tenido que recibir por su propio pecado, si no hubiera habido las guerras mundiales no hubiésemos entendido lo maravilloso que es vivir en la paz en la que Dios nos creó. Sl 32:8.


Un autor señala que, “La corrección es un instrumento proveedor de sabiduría ya que nos ubica en nuestro error y luego nos muestra la salida.” (Mendoza, 2018). No recibimos su amor únicamente, sino que somos grandemente bendecidos con las letras de sabiduría que dejan las huellas de su castigo en nuestra piel.

Entonces si hoy en día, la humanidad está viviendo estas bendiciones de Dios a través de su corrección por su pecado, ¿Por qué es que reaccionamos en contra de él, alegando que realmente no es un Dios de amor? Tal como dice un autor conocido por sus Blogs cristianos en internet, “El desafío es a recibir la corrección del Señor con la actitud correcta y entender su propósito divino en nuestras vidas” (Beltrán, 2012).


El problema nunca fue Dios, el problema siempre fuimos nosotros por las dos razones que comenta Beltrán, una actitud incorrecta al castigo divino porque duele, y nuestra incapacidad humana de comprender su propósito infinito en nosotros.

Ese propósito tiene que ver con la mayor muestra de amor de Dios, la cual sigue presente a día de hoy esperando ser considerada por usted, estimado lector. El amor de Dios se revela principalmente en la entrega de su propio hijo en la cruz para la salvación de la humanidad, en el cual, si creyere de corazón y confesare sus pecados, será salvo, dice su santa palabra. Ro 10:9.

Un escritor dice sobre esto que, “El Dios que es amor, nos amó y expresó su amor enviando a su Hijo a la Tierra. Mientras que el origen del amor está en el ser de Dios, la manifestación del amor está en la venida de Cristo”. (s/a, 2020).


Hoy, recibir ese amor está en la persona de Cristo que vino a morir por sus pecados, y hoy, sigue estando vigente, posible y gratuito para cualquier persona. Aunque el amor de Dios haya tenido un costo infinito, la humanidad lo puede tener simple y llanamente a través de la fe y arrepentimiento. Y este amor no ha sido detenido por la pandemia, al contrario, este amor; Cristo mismo, está tocando la puerta de su corazón para ser la solución a su mayor problema, a donde irá si muere por el Coronavirus.

Una reseña de un colegio Bautista dice lo siguiente sobre el amor de Dios en Cristo:

Es verdad que Dios hace salir su sol para todos, también hace llover y hace germinar las semillas del campo. Pero la Biblia no llama eso amor de Dios. Es verdad que Dios prometió no destruir otra vez la tierra por diluvio como en los días de Noé y que hasta el fin las estaciones permanecerán. No obstante, esto no constituye muestra de Su amor. Y aun cuando se aprecia el permiso de parte de Dios para comer carne animal que no es tan deliciosa al paladar, nada de esto se puede considerar como muestra del amor de Dios.


Apóstol Juan define el amor de Dios, esencialmente él ve a una Persona, a Jesucristo. Dios nos amó “y envió a su Hijo” Como si no hubiera ninguna otra forma. El apóstol Juan registra estas famosas palabras del mismo Cristo: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito,” Dios decidió dar de sí mismo y darse a Sí mismo. (Noboa, 2018).

El amor de Dios es inexplicable, y seguramente lo más inefable es el que haya dado a su único hijo para la salvación de una humanidad que duda de su amor y que califica a Dios como un ser malo, por permitir que esta enfermedad le corrija del mal que lo destruye; de su propio pecado.



Para concluir, debemos de recordar una bendición más que recibimos en ocasiones, después de cada tragedia o desdicha, y es, la tranquilidad de que todo va a terminar, la promesa de Dios de que todo sufrimiento, aquí en la tierra, es temporal. Esta enfermedad terminará como cualquier otra que haya tenido gran implicancia en la historia de la humanidad, y que, en la actualidad, se ha terminado. Dios es fiel. 1 Cor 10:13.

Un pastor reconocido por sus blog y enseñanzas online nos dice que, “Se ha dicho que el verdadero carácter de los seres humanos se demuestra en los momentos difíciles. Cuando las circunstancias se vuelven complicadas, sale el verdadero yo, lo que eres realmente, lo que crees y cuál es tu verdadera esperanza”. (Morales, 2017).


Y en estas circunstancias hemos podido observar comportamientos totalmente deplorables de algunas personas, hemos podido conocernos más y saber hasta qué punto podemos llegar como raza humana frente a una crisis, pero el siguiente texto de un PhD en Teología, nos hace recordar una importante diferencia dentro de la humanidad:

Los cristianos vivimos con la esperanza de un mundo mejor aún por venir. Esto no quiere decir que en el presente no nos preocupemos por tener un mundo mejor para todos, sino que hacemos lo mejor que podemos en el presente, pero también esperamos la segunda venida de Jesús en donde por fin disfrutaremos de la plenitud de la vida que Dios quiere para todos nosotros. (Esqueda, 2020).


Y es que tal como dice Esqueda, los que reciben una bendición absoluta, en todo aspecto, son los creyentes en Dios, los que reciben a Cristo como su único salvador, quienes agradecemos a Dios por las dificultados, por el final de estas, y por el final de nuestras vidas, ya que obtendremos eternamente la gloria de su presencia reflejada en nosotros.

Estimado lector, hemos podido comprender entonces, a lo largo de este ensayo que Dios nos es injusto ni malo, al contrario, porque es amor es justo con nosotros, castigándonos y corrigiéndonos. Así también Dios nos bendice de muchas maneras, la enseñanza grabada en nuestras experiencias por la corrección, recurrir a la persona de Cristo en medio de esta crisis como la solución ante esta tragedia y estar agradecido porque sabemos de qué tarde o temprano esto va a terminar.


En mi experiencia personal ante esta enfermedad, y como cristiano puedo decir que no ha habido mejor momento en el que Dios me ha mostrado que es Dios, que, en este, en muchísimas maneras; provisión, trabajo, ofrendas, unión familiar, protección física, protección de mis seres queridos, etc. Como cristiano y por lo aprendido no puedo calificar este suceso histórico como una desgracia, antes bien, está siendo una forma grandiosa de mostrar su más grande bendición, Él mismo.

Luego de lo estudiado e investigado de otros autores puedo decir que Dios permite el Covid-19, por ese mismo motivo, por amor, porque ama a su creación, porque ama a la humanidad, y porque ama a sus hijos, y muy en contra de nuestro pensamiento natural. Nos bendice con mucha generosidad y nos está mostrando más amor que nunca a través del Coronavirus.


Amigo lector, muy al contrario de como pensabas antes de leer este ensayo, estas siendo bienaventurado en estos tiempos de dificultad, sin embargo, te estás perdiendo de ser totalmente bendecido, si aún no tienes a Cristo en tu corazón te pierdes la dicha de vivir toda la eternidad con él y evitar el castigo eterno del infierno; la enfermedad es temporal pero el infierno es para toda la eternidad. El seguidor de Cristo vive esperando el día en que se una gloriosamente a Cristo y viva en el cielo donde no existe mal alguno, sino el mayor placer que nunca fue creado, creador de todo, Dios santísimo, en el que, por fe, creemos, que viviremos con él para siempre, Amén.

Si mueres por el Coronavirus ¿a dónde irás? Acepta a Cristo como tu único Salvador y Señor, y serás salvo, hoy es el día de salvación, mañana puede ser el día de contagio. 2 Cor 6:2.

Josué Rodríguez Tuesta

Hno. Seminarista

 
 
 

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