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El corazón del cristiano en tiempos de pandemia

John Flavel nació en 1628, fue un cristiano puritano, pastor de congregaciones, escritor de diversas obras literarias cristianas y de amplio conocimiento y amor por la palabra de Dios. Sin embargo, en el trayecto de su carrera como discípulo y siervo de Cristo, fue golpeado hasta en tres ocasiones por la tragedia; La primera de ella fue la muerte de su primera esposa e hijo en pleno parto, lo que dejó devastado a John Flavel, un tiempo después, cuando se casó por segunda vez, su esposa fallece, y más adelante murió su tercera esposa con quien contrajo matrimonio poco más de los 45 años. Dios usó a este hombre, para escribir uno de los libros más conocidos y traducidos a varios idiomas: “Guardando el corazón”, en este libro, John Flavel comparte la importancia de guardar el corazón del cristiano en cada aspecto de su vida, desde tiempos de prosperidad, hasta en tiempos de desgracia.


Quise compartir con ustedes este breve resumen de la vida de este hombre, tratando de ilustrar el hecho de cómo Dios, en su soberanía, usa los momentos más difíciles como pruebas, para perfeccionar a sus hijos, pero a la vez, para mantenernos alerta si quizá las tragedias puedan desestabilizar nuestro corazón, incluso al punto de alejarnos de nuestro Señor Jesucristo, ya que si Salomón escribió en Proverbios 4:23: “Sobre toda cosa guardada guarda tu corazón; porque de él mana la vida”, ¿cuánto más no deberíamos vigilar nuestro corazón en tiempos de tragedia, de enfermedades y de necesidades?




En estos tiempos en los que estamos viviendo a raíz de esta pandemia, las personas han corrido de un lado a otro, tratando de salvar y preservar las cosas más importantes en su vida, tratando de preservar sus trabajos (aunque algunos fueron despedidos o dejaron de trabajar voluntariamente), otros se guardaron a sí mismos confinándose en una cuarentena impuesta por el gobierno, incluso hay quienes pusieron en resguardo a su familia, hijos menores, personas de la tercera de edad, bienes materiales, y cuanto consideraron valioso y de estima guardar, y dicho sea de paso, que esta respuesta ante esta pandemia, no fue ajeno al cristiano, pero que si bien es cierto que, no hay nada de malo en todo lo mencionado anteriormente, es necesario preguntarnos si nuestro corazón también fue guardado en la persona de nuestro Señor Jesucristo.


¿Qué busca Dios de mi corazón en tiempos de pandemia?, sería esta la primera pregunta que debemos abordar para que los momentos difíciles cobren sentido en nuestra vida. Para ello empezaré citando el libro de Deuteronomio capítulo 8, en donde vemos a un Josué empezando su liderazgo ante el pueblo de Israel, y a un ya anciano Moisés dando uno de sus últimos discursos a esta segunda generación que salió de Egipto, pero que creció en el desierto, y Moisés les va a revelar el propósito de todo ello en el verso 2: “ Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos”. Ante su omnisciencia Dios no necesita de pruebas para descubrir lo que hay en nuestro corazón, pero lo que, si quiere, es que nosotros descubramos y seamos conscientes de lo que hay allí, si hay una verdadera devoción y fe ante nuestro Dios, o si simplemente ser cristiano en tiempos de tranquilidad y prosperidad fue solo una fachada.


Deberíamos de agradecer a nuestro Dios de proporcionar estas situaciones para poder vislumbrar las verdaderas intenciones de nuestro corazón. Pero no solo queda allí el verso, ya que la última parte menciona lo que Dios esperaba de su pueblo, y es el que Su palabra haya estado todo ese tiempo en su corazón. ¿Cómo has respondido ante esta pandemia? ¿fue la palabra de Dios lo primero que emanó de nuestro corazón cuando empezamos a sentir aflicción? A menudo olvidamos que nuestro corazón está involucrado y expuesto en casi toda actividad que emprendemos y ante cada evento al que somos partícipes. Si el hombre más sabio que Dios levantó sobre esta tierra, nos advierte de cuán importante y urgente es guardar nuestro corazón, deberíamos entonces de llenarlo de la palabra de Dios. No se trata de esconder nuestro corazón, ni de volverlo insensible ante las tragedias.


¿Cómo guardar nuestro corazón? Sería la última pregunta para abordar respecto al tema. Pablo en su carta a los filipenses en el capítulo 4 responde a ello. El escritor empieza animando a los creyentes a estar firmes en el Señor, pero a la vez reconoce las debilidades del hombre ante el afán de este mundo: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. Cuán interesado está nuestro Padre amado a no solo guardar nuestro corazón, sino también nuestros pensamientos. Dos componentes a los que somos llamados a practicar, la oración y la gratitud, aquellas que quizá cuesta más realizar. Vengamos entonces ante la oportuna presencia de nuestro Dios día a día, de tal manera que mientras más cerca estemos de Él, más protegido estará


Superintendente.

 
 
 

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